Sin lugar a dudas estamos atravesando una época complicada. El desempleo global, las catástrofes naturales, la falta de información en los medios televisivos, el consumismo como forma principal de pertenecer en la sociedad, el avance de nuevas tecnologías, etc. no nos dan tiempo para la reflexión. Es hora de detenerse un poco a pensar sobre lo que ingerimos como alimento. El estar pendientes todo el tiempo sobre los quehaceres, el trabajo, las modas, las insatisfacciones personales y el sobrevivir para a fin de mes a pagar nuestros gastos, las deudas; deja lugar a que grandes compañias lucren a costa de nuestra salud, la de nuestras familias, amigos e hijos.